Reserva ovárica: qué es, cómo se evalúa y qué indican los resultados

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La reserva ovárica es un concepto importante para comprender la salud reproductiva femenina. Hace referencia principalmente a la cantidad de folículos y ovocitos disponibles en los ovarios y disminuye progresivamente a lo largo de la vida.

Actualmente, puede estimarse mediante pruebas como la hormona antimülleriana (AMH) y el recuento de folículos antrales (AFC). Sin embargo, interpretar correctamente estos resultados es fundamental, ya que la reserva ovárica no es lo mismo que la fertilidad ni permite conocer directamente la calidad de los óvulos.

En este artículo explicamos qué es la reserva ovárica, cómo se evalúa y qué importancia tiene la edad, la fertilidad, la fecundación in vitro y la vitrificación de óvulos.

¿Qué es la reserva ovárica?

La reserva ovárica hace referencia a la cantidad de ovocitos que una mujer tiene disponibles en sus ovarios en un momento determinado de su vida. Esta reserva se establece desde antes del nacimiento y disminuye progresivamente con la edad.

En la práctica clínica, la reserva ovárica no puede medirse contando directamente todos los ovocitos presentes en los ovarios. Por ello, se estima mediante pruebas como la hormona antimülleriana (AMH) y el recuento de folículos antrales (AFC), que permiten aproximarse a la cantidad de folículos disponibles.

Es importante tener en cuenta que estas pruebas proporcionan información principalmente sobre la cantidad de folículos disponibles y sobre la posible respuesta del ovario a una estimulación, pero no permiten determinar por sí solas la calidad de los ovocitos ni la posibilidad de lograr un embarazo.

¿Cómo se mide la reserva ovárica?

Actualmente, las dos pruebas más utilizadas para evaluar la reserva ovárica son la hormona antimülleriana (AMH) y el recuento de folículos antrales (AFC).

  • Hormona antimülleriana (AMH): se mide mediante un análisis de sangre y refleja la actividad de los folículos ováricos en desarrollo. Una de sus principales ventajas es que puede determinarse prácticamente en cualquier momento del ciclo menstrual.
  • Recuento de folículos antrales (AFC): se realiza mediante una ecografía transvaginal, generalmente durante los primeros días del ciclo menstrual. El especialista cuenta los folículos antrales visibles en ambos ovarios.

La evaluación de la reserva ovárica no necesariamente requiere realizar ambas pruebas. Dependiendo de la situación de cada mujer, la AMH o el AFC pueden utilizarse como marcadores de reserva ovárica.

Es importante recordar que estas pruebas informan principalmente sobre la cantidad de folículos disponibles, pero no permiten determinar por sí solas la calidad de los óvulos ni garantizar la posibilidad de lograr un embarazo. Por ello, los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la edad y la historia reproductiva de cada mujer.

¿Qué es la hormona antimülleriana (AMH)?

La hormona antimülleriana (AMH) es producida por las células de la granulosa de los folículos ováricos en desarrollo, principalmente por los folículos preantrales y antrales pequeños.

La AMH se determina mediante un análisis de sangre y puede medirse prácticamente en cualquier momento del ciclo menstrual, lo que facilita su utilización durante la evaluación de la fertilidad.

Sin embargo, es importante aclarar que la AMH informa principalmente sobre la cantidad de folículos disponibles y no sobre la calidad de los ovocitos. Por sí sola, una AMH no permite determinar si una mujer podrá o no lograr un embarazo.

¿Qué valores de AMH se consideran normales?

No existe un único valor de hormona antimülleriana (AMH) que pueda considerarse “normal” para todas las mujeres. Los niveles tienden a disminuir con la edad y también pueden variar según el método utilizado por cada laboratorio.

Por ello, el resultado debe interpretarse teniendo en cuenta la edad de la mujer y el rango de referencia del laboratorio que realizó la prueba.

De manera orientativa, en mujeres en edad reproductiva, los valores de AMH alrededor de 1 a 3 ng/mL pueden encontrarse dentro de los rangos observados con frecuencia. Sin embargo, este intervalo no debe utilizarse como un rango universal de normalidad.

Los valores muy bajos pueden indicar una menor cantidad de folículos disponibles y, por tanto, una reserva ovárica disminuida. Por el contrario, valores elevados pueden observarse en mujeres con una mayor cantidad de folículos, como ocurre, por ejemplo, en algunos casos de ovarios poliquísticos.

💡 Una AMH baja indica principalmente una menor cantidad de folículos disponibles, pero no significa que sea imposible lograr un embarazo ni permite determinar directamente la calidad de los ovocitos.

¿Qué es el recuento de folículos antrales (AFC)?

El recuento de folículos antrales (AFC) es el número de folículos antrales que pueden observarse mediante una ecografía transvaginal en ambos ovarios.

Habitualmente se realiza durante los primeros días del ciclo menstrual, cuando estos folículos pueden evaluarse con mayor facilidad. Al contar los folículos visibles en ambos ovarios, el especialista obtiene una estimación de la cantidad de folículos disponibles, lo que permite valorar la reserva ovárica.

Una de las ventajas de esta evaluación es que el resultado puede conocerse durante la propia ecografía. Al igual que la AMH, el AFC proporciona información principalmente sobre la cantidad y no sobre la calidad de los ovocitos.

¿Cuántos folículos antrales se consideran normales?

No existe un número único de folículos antrales que pueda considerarse “normal” para todas las mujeres. El recuento puede variar según la edad y las características individuales.

De manera orientativa, un recuento total de aproximadamente 10 a 20 folículos antrales entre ambos ovarios puede encontrarse con frecuencia en mujeres con una reserva ovárica considerada adecuada.

Un AFC bajo puede estar relacionado con una menor cantidad de folículos disponibles, mientras que un AFC elevado indica una mayor cantidad de folículos antrales. Un número elevado puede observarse, por ejemplo, en mujeres con ovarios poliquísticos, por lo que un recuento alto tampoco significa necesariamente una mayor probabilidad de embarazo.

Además, el resultado puede verse influido por factores como la calidad del equipo de ecografía, la experiencia del profesional y determinadas características de los ovarios. Por ello, el AFC debe interpretarse dentro del contexto clínico de cada mujer.

¿Qué relación existe entre la reserva ovárica y la edad?

La edad es uno de los principales factores relacionados con la reserva ovárica. Desde el nacimiento, los ovarios contienen una cantidad determinada de ovocitos que disminuye progresivamente a lo largo de la vida.

Aunque esta disminución se acelera con el avance de la edad, existe una importante variabilidad entre mujeres de la misma edad. Algunas pueden presentar una reserva mayor o menor de la esperada para su edad.

La edad también está estrechamente relacionada con la calidad de los ovocitos. Con el paso de los años aumenta la probabilidad de alteraciones cromosómicas en los ovocitos, lo que puede reducir la posibilidad de obtener embriones cromosómicamente normales y aumentar el riesgo de aborto espontáneo.

Por esta razón, una mujer joven puede presentar una reserva ovárica disminuida y aun así conservar una calidad ovocitaria relativamente favorable para su edad. Del mismo modo, una mujer de mayor edad puede tener una cantidad de folículos aparentemente adecuada, pero presentar una mayor proporción de ovocitos con alteraciones cromosómicas.

En este contexto, la AMH y el AFC permiten estimar principalmente la cantidad de folículos disponibles, mientras que la edad aporta información especialmente relevante sobre la calidad de los ovocitos.

¿Se puede quedar embarazada con una reserva ovárica baja?

Una reserva ovárica baja indica que existe una menor cantidad de folículos disponibles en los ovarios, pero este hallazgo, por sí solo, no permite diagnosticar infertilidad ni determinar la probabilidad de conseguir un embarazo de forma natural.

Los estudios en mujeres con niveles de AMH inferiores a 1 ng/mL han encontrado tasas acumuladas de embarazo similares a las observadas en mujeres con niveles considerados normales. Esto respalda que la AMH, cuando se utiliza de forma aislada, no es un predictor fiable de la probabilidad de embarazo espontáneo.

Por tanto, una AMH baja debe interpretarse junto con la edad, los antecedentes reproductivos y otros factores relacionados con la fertilidad, y no como un diagnóstico de infertilidad.

¿Qué diferencia existe entre cantidad y calidad de los óvulos?

La cantidad y la calidad de los ovocitos son conceptos diferentes, aunque ambos influyen en el potencial reproductivo de una mujer.

La cantidad hace referencia a los ovocitos disponibles en los ovarios y es lo que intentamos estimar mediante marcadores de reserva ovárica como la AMH y el recuento de folículos antrales.

La calidad ovocitaria, en cambio, está relacionada con la capacidad del ovocito para ser fecundado, desarrollarse adecuadamente después de la fecundación y dar lugar a un embrión con capacidad de implantarse y continuar un embarazo.

La edad es uno de los factores que más se relaciona con la calidad de los ovocitos. Con el avance de la edad aumenta la probabilidad de alteraciones cromosómicas, mientras que la AMH y el AFC no permiten evaluar directamente la calidad ovocitaria.

 

¿Qué factores pueden disminuir la reserva ovárica?

La edad es el principal factor asociado con la disminución de la reserva ovárica, ya que la cantidad de ovocitos disponibles disminuye progresivamente a lo largo de la vida reproductiva.

Sin embargo, existen otras situaciones que pueden disminuir la reserva o acelerar su pérdida, entre ellas:

  • Endometriosis, especialmente cuando afecta directamente al tejido ovárico o cuando se realizan intervenciones quirúrgicas sobre el ovario.
  • Cirugía ovárica, ya que determinados procedimientos pueden afectar el tejido ovárico y reducir la cantidad de folículos disponibles.
  • Tratamientos contra el cáncer, principalmente la quimioterapia y, en determinados casos, la radioterapia, debido a su posible efecto sobre los folículos ováricos.
  • Alteraciones genéticas o cromosómicas, algunas de las cuales pueden asociarse con una disminución prematura de la función ovárica.
  • Insuficiencia ovárica primaria, en la que la función de los ovarios disminuye antes de los 40 años.
  • Tabaquismo, que se ha relacionado con una disminución más rápida de la función reproductiva y de la reserva ovárica.

También existen situaciones que pueden modificar temporalmente los niveles de AMH sin que necesariamente exista una pérdida real de la reserva ovárica. Por ejemplo, el uso de anticonceptivos hormonales puede asociarse con niveles de AMH más bajos durante su utilización.

Por ello, un resultado de AMH debe interpretarse teniendo en cuenta tanto el contexto clínico como los factores que podrían modificar temporalmente su valor.

¿Se puede mejorar o aumentar la reserva ovárica?

Actualmente no existe un tratamiento con eficacia clínica demostrada que permita aumentar de forma comprobada la reserva ovárica o recuperar los ovocitos que se han perdido.

La reserva ovárica disminuye de manera natural con la edad y, hasta el momento, no se ha demostrado que pueda revertirse mediante medicamentos, suplementos o cambios en el estilo de vida.

Existen investigaciones y tratamientos experimentales que buscan modificar la función ovárica, entre ellos la activación ovárica in vitro y la administración intraovárica de plasma rico en plaquetas (PRP).

Sin embargo, la evidencia disponible todavía es insuficiente para establecer que estos procedimientos puedan aumentar de manera real y sostenida la reserva ovárica o mejorar las probabilidades de lograr un embarazo.

¿Cuándo se recomienda evaluar la reserva ovárica?

La evaluación de la reserva ovárica no se recomienda como una prueba de rutina para todas las mujeres que desean conocer su fertilidad.

Puede ser especialmente útil cuando existen factores asociados con una posible disminución de la reserva ovárica, como:

  • antecedentes de cirugía ovárica;
  • endometriosis;
  • tratamientos con quimioterapia o radioterapia;
  • antecedentes familiares de insuficiencia ovárica primaria;
  • alteraciones de la función ovárica.

También puede formar parte de la evaluación de una mujer que está teniendo dificultades para conseguir un embarazo o como parte de la valoración previa a determinados tratamientos de reproducción asistida.

La edad es relevante en esta evaluación porque la reserva ovárica disminuye progresivamente y existe una amplia variabilidad entre mujeres de una misma edad.

Sin embargo, conocer la AMH o el recuento de folículos antrales no permite predecir por sí solo cuánto tiempo permanecerá fértil una mujer ni cuándo llegará a la menopausia.

Por ello, la decisión de evaluar la reserva ovárica debe individualizarse considerando la edad, los antecedentes y los objetivos reproductivos de cada mujer.

¿Qué importancia tiene la reserva ovárica en un tratamiento de FIV?

La reserva ovárica tiene una importancia clínica directa en la planificación de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), principalmente porque permite estimar cómo responderán los ovarios a la estimulación hormonal y cuántos ovocitos podrían recuperarse.

Antes de iniciar una FIV, esta información ayuda al especialista a individualizar la dosis de medicamentos y el protocolo de estimulación, además de anticipar una respuesta ovárica baja, adecuada o excesiva.

El número de ovocitos es relevante porque no todos serán fecundados ni todos los embriones tendrán el mismo potencial de desarrollo. Por ello, obtener un mayor número de ovocitos puede ofrecer más oportunidades para generar embriones, aunque la cantidad por sí sola no garantiza un embarazo ni un nacimiento vivo.

En cambio, una reserva ovárica disminuida puede asociarse con una menor respuesta a la estimulación y con la obtención de un número reducido de ovocitos. En algunos casos, esto puede llevar a valorar estrategias individualizadas, como la acumulación de ovocitos o embriones en más de un ciclo.

Por tanto, la principal utilidad clínica de evaluar la reserva ovárica en una FIV es predecir la respuesta ovárica y ayudar a planificar el tratamiento, más que determinar por sí sola las probabilidades de éxito.

¿Qué importancia tiene la reserva ovárica para congelar mis óvulos?

La reserva ovárica es importante al momento de realizar una vitrificación de ovocitos porque permite estimar cómo podrían responder los ovarios a la estimulación hormonal y cuántos ovocitos podrían obtenerse para su congelación.

Una reserva ovárica más baja puede asociarse con una menor cantidad de ovocitos recuperados durante el ciclo de estimulación. En estos casos, el especialista puede valorar diferentes estrategias de acuerdo con las características y objetivos reproductivos de cada mujer.

Sin embargo, la edad al momento de vitrificar los ovocitos también es un factor fundamental. Los ovocitos obtenidos a edades más tempranas presentan, en términos generales, una menor frecuencia de alteraciones cromosómicas y mejores características reproductivas que aquellos obtenidos a edades más avanzadas.

Por ello, al valorar una vitrificación de ovocitos deben considerarse conjuntamente la edad y la reserva ovárica: la primera aporta información especialmente relevante sobre la calidad ovocitaria, mientras que la segunda permite estimar principalmente la cantidad de ovocitos que podría obtenerse durante la estimulación.

Conclusión

La reserva ovárica permite estimar principalmente la cantidad de folículos disponibles en los ovarios, pero sus resultados deben interpretarse dentro del contexto de cada mujer.

La AMH y el recuento de folículos antrales son las principales herramientas utilizadas para su evaluación. Sin embargo, ninguna de estas pruebas permite determinar por sí sola la calidad de los ovocitos ni la posibilidad de lograr un embarazo.

Es fundamental diferenciar cantidad de ovocitos y calidad ovocitaria. Mientras que la reserva ovárica proporciona principalmente información relacionada con la cantidad, la edad tiene una relación especialmente importante con la calidad de los ovocitos y con la probabilidad de alteraciones cromosómicas.

Una reserva ovárica disminuida no debe interpretarse de forma aislada como un diagnóstico de infertilidad, del mismo modo que una reserva elevada no implica necesariamente una mayor fertilidad.

Conocer la reserva ovárica puede ser especialmente útil para evaluar la fertilidad, planificar un tratamiento de reproducción asistida o considerar la preservación de la fertilidad. Una evaluación adecuada permite comprender mejor la situación reproductiva y tomar decisiones informadas de acuerdo con los objetivos de cada mujer.

 

Artículos de referencia

Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. Testing and interpreting measures of ovarian reserve: a committee opinion. Fertility and Sterility. 2020;114(6):1151-1157. doi:10.1016/j.fertnstert.2020.09.134.

Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. Fertility evaluation of infertile women: a committee opinion. Fertility and Sterility. 2021;116(5):1255-1265. doi:10.1016/j.fertnstert.2021.08.038.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Puedo tener una baja reserva ovárica siendo joven?

Sí. Aunque la reserva ovárica disminuye naturalmente con la edad, algunas mujeres jóvenes pueden presentar una reserva ovárica reducida. Esto puede estar relacionado con diferentes factores, por lo que es importante realizar una evaluación individualizada.

¿Puedo quedar embarazada si tengo la hormona antimülleriana (AMH) baja?

Sí. Un valor bajo de AMH no significa necesariamente que una mujer no pueda quedar embarazada. La AMH proporciona información principalmente sobre la cantidad de folículos disponibles y sobre la posible respuesta a una estimulación ovárica, pero no debe utilizarse por sí sola para determinar la fertilidad.

¿Tener una buena reserva ovárica significa que soy más fértil?

No necesariamente. Una buena reserva ovárica indica que existe una mayor cantidad estimada de folículos u óvulos disponibles, pero la fertilidad también depende de otros factores, como la edad, la calidad de los óvulos, las trompas de Falopio, el útero y los factores masculinos.

¿La reserva ovárica puede mejorar con vitaminas o suplementos?

Actualmente, no existe evidencia suficiente de que las vitaminas o suplementos puedan aumentar la cantidad de óvulos que forman parte de la reserva ovárica. Algunos tratamientos pueden utilizarse en situaciones específicas, pero deben ser indicados por un especialista según cada caso.

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