Secuencia de las etapas del desarrollo embrionario desde un embrión de dos células hasta la formación del blastocisto.

Desarrollo embrionario: qué ocurre desde la fecundación hasta el blastocisto

CONTENIDO DEL ARTÍCULO

El desarrollo embrionario comienza tras la fecundación y durante sus primeros días ocurren algunos de los cambios más importantes del desarrollo humano. Una sola célula comienza a dividirse, sus células progresivamente cambian la forma en que se relacionan entre ellas y, después de varios días, puede formarse una estructura mucho más compleja llamada blastocisto.

Durante un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), este proceso ocurre dentro de incubadores diseñados para mantener condiciones controladas de cultivo. El laboratorio puede observar determinados momentos del desarrollo y obtener información sobre cómo evoluciona cada embrión.

Sin embargo, el desarrollo embrionario no funciona como un reloj exacto. Dos embriones pueden avanzar a velocidades distintas y llegar al mismo estadio en momentos diferentes. Por eso, hablar de “día 2”, “día 3” o “día 5” ayuda a ordenar el proceso, pero no significa que todos los embriones deban verse exactamente iguales en cada momento. Las recomendaciones actuales de ESHRE y ALPHA tienen en cuenta precisamente esta variabilidad.

Infografía del desarrollo embrionario desde la fecundación hasta el blastocisto entre los días 0 y 7.

 ¿Cuándo empieza el desarrollo embrionario?

En el laboratorio de reproducción asistida suele denominarse día 0 al día en que se realiza la fecundación mediante FIV convencional o mediante ICSI.

A partir de ese momento comienza una serie organizada de acontecimientos celulares. El material genético procedente del ovocito y del espermatozoide participa en la formación del nuevo embrión y, posteriormente, comienzan las primeras divisiones celulares.

Aunque FIV e ICSI permiten alcanzar el mismo objetivo —la fecundación—, la forma en que el espermatozoide entra en contacto con el ovocito es diferente. En la FIV convencional se colocan ovocitos y espermatozoides juntos para que la fecundación ocurra, mientras que en ICSI se introduce un espermatozoide directamente dentro del ovocito.

Día 1: ¿cómo se sabe si ocurrió la fecundación?

Al día siguiente se evalúa si existen signos compatibles con una fecundación normal.

En este estadio hablamos de cigoto. Una de las observaciones clásicas es la presencia de dos pronúcleos, que representan estructuras visibles antes de que el material genético parental quede organizado para las siguientes etapas de división.

Esta evaluación tiene un momento determinado. Los pronúcleos aparecen y posteriormente desaparecen, por lo que no son estructuras permanentes.

El laboratorio no está simplemente “contando embriones”: está comprobando cómo ocurrió la fecundación y registrando aspectos relevantes de las primeras horas del desarrollo.

Días 2 y 3: comienzan las primeras divisiones

Después de la fecundación, el embrión comienza una etapa conocida como segmentación o clivaje.

La célula inicial se divide formando células denominadas blastómeras. Como referencia, actualmente se considera esperable observar aproximadamente un embrión de 4 células durante el día 2 y de unas 8 células durante el día 3.

Pero estas cifras deben interpretarse como referencias, no como requisitos rígidos.

El número observado depende, entre otras cosas, del momento exacto en el que se examina el embrión. Un embrión puede encontrarse justo antes o después de una división celular cuando se realiza la observación. Las condiciones de cultivo también pueden influir en la velocidad del desarrollo.

Durante estos días, los embriólogos pueden valorar características como el número y tamaño de las blastómeras, la fragmentación y determinados patrones de división.

Estas características proporcionan información para comparar y priorizar embriones, pero ninguna de ellas permite conocer con certeza qué ocurrirá posteriormente.

Día 4: del conjunto de células a la mórula

Durante las primeras divisiones las blastómeras pueden distinguirse como células relativamente independientes.

Después ocurre un cambio muy importante: la compactación.

Las células comienzan a establecer contactos mucho más estrechos entre ellas y los límites individuales resultan progresivamente más difíciles de distinguir. Este proceso suele iniciarse aproximadamente a partir de las 8–16 células. Cuando la compactación avanza, el embrión alcanza el estadio conocido como mórula.

La mórula no es simplemente un embrión “con más células”. Representa una reorganización de esas células y prepara el siguiente gran cambio del desarrollo.

Días 5, 6 y 7: formación del blastocisto

Posteriormente comienza a acumularse líquido dentro del embrión y aparece una cavidad denominada blastocele.

Cuando esta estructura se desarrolla hablamos de blastocisto.

En este estadio comienzan a distinguirse dos poblaciones celulares especialmente importantes: la masa celular interna, relacionada con el desarrollo del embrión propiamente dicho, y el trofoectodermo, que posteriormente participará en la formación de estructuras placentarias.

A medida que el blastocele aumenta de tamaño, el blastocisto puede expandirse. Finalmente puede comenzar a salir de la zona pelúcida que lo rodea, un proceso conocido como eclosión o hatching.

Aunque muchas veces se habla del “blastocisto de día 5”, las recomendaciones actuales consideran el estadio de blastocisto dentro de un intervalo más amplio, aproximadamente entre los días 4 y 7.

¿Todos los embriones llegan a blastocisto?

No. Durante el desarrollo preimplantacional existe una selección biológica considerable. Algunos embriones continúan avanzando mientras que otros reducen su velocidad o detienen su desarrollo antes de alcanzar el estadio de blastocisto.

Esto puede relacionarse con numerosos procesos biológicos y no es posible determinar la causa concreta de la detención de un embrión únicamente observando que dejó de desarrollarse.

Por este motivo sería demasiado simple concluir que un embrión que se detuvo era necesariamente “anormal” o que la causa se encuentra exclusivamente en el ovocito, el espermatozoide o las condiciones de laboratorio.

Cada embrión representa un sistema biológico complejo en desarrollo.

¿Qué observan los embriólogos durante el desarrollo embrionario?

La evaluación embrionaria utiliza características que cambian dependiendo del estadio.

Durante las primeras divisiones se pueden considerar el número de células, su tamaño, la fragmentación y determinados patrones de división. En la mórula se observa especialmente el proceso de compactación.

En el blastocisto pueden evaluarse su grado de expansión y las características de la masa celular interna y del trofoectodermo.

El sistema de clasificación de Gardner continúa siendo uno de los métodos más utilizados para describir blastocistos y ha sido incorporado en la actualización del consenso ESHRE/ALPHA de 2025.

Sin embargo, una clasificación embrionaria no es un diagnóstico.

Sirve principalmente para ordenar y priorizar embriones según características que, estadísticamente, se relacionan con su potencial reproductivo. La propia evidencia disponible reconoce que la evaluación morfológica tiene limitaciones y cierto grado de subjetividad.

¿Un embrión que llega a blastocisto en día 6 o 7 es peor?

La velocidad de desarrollo sí aporta información.

En poblaciones de pacientes, los blastocistos que alcanzan determinados estadios antes tienden a mostrar mejores resultados reproductivos que aquellos que lo hacen más tarde. Por ejemplo, diferentes estudios han encontrado resultados promedio mejores con blastocistos de día 5 frente a día 6.

Pero esto no permite concluir que un blastocisto de día 6 o de día 7 “no sea bueno”.

La actualización del consenso ESHRE/ALPHA señala expresamente que los blastocistos de día 7 pueden ser viables y pueden considerarse para uso clínico.

La diferencia está en hablar de probabilidades, no de destinos individuales.

Un marcador asociado con una probabilidad promedio menor no determina qué ocurrirá con un embrión concreto.

¿La apariencia del embrión permite saber si sus cromosomas son normales?

No con certeza.

La morfología y la velocidad de desarrollo pueden estar relacionadas con diferentes resultados biológicos, pero observar un embrión no permite conocer directamente su constitución cromosómica.

Por eso no deberían utilizarse expresiones como “embrión bonito”, “embrión perfecto” o incluso “embrión normal” únicamente a partir de su aspecto microscópico.

Un embrión puede presentar características morfológicas favorables y aun así presentar alteraciones cromosómicas; del mismo modo, un embrión que no ocupa la primera posición de una clasificación puede conservar potencial reproductivo.

Esta diferencia entre morfología, genética y capacidad reproductiva es esencial para interpretar correctamente la información que proporciona un laboratorio de reproducción asistida.

Ilustración de un blastocisto con la zona pelúcida, blastocele, masa celular interna y trofoectodermo identificados.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿En qué día un embrión se convierte en blastocisto?

Con frecuencia ocurre alrededor de los días 5 y 6, aunque existe variabilidad. Las recomendaciones actuales contemplan blastocistos que alcanzan este estadio entre los días 4 y 7.

¿Por qué algunos embriones dejan de desarrollarse?

La detención puede relacionarse con múltiples procesos biológicos. Observar que un embrión dejó de dividirse no permite identificar por sí solo una causa concreta.

¿Un embrión de 8 células en día 3 es siempre de buena calidad?

Ocho células constituye una referencia esperada para el día 3, pero el número de células es solo una parte de la evaluación. También se consideran otras características y, sobre todo, la evolución posterior del embrión.

¿La clasificación del blastocisto indica si es genéticamente normal?

Los estudios muestran diferencias promedio favorables para día 5 en determinadas situaciones, pero un blastocisto de día 6 puede ser viable y dar lugar a un nacimiento. La velocidad de desarrollo es un factor de evaluación, no una sentencia individual.

En resumen

El desarrollo embrionario es un proceso dinámico que comienza con la fecundación y continúa mediante sucesivas divisiones y reorganizaciones celulares hasta alcanzar, en algunos embriones, el estadio de blastocisto.

Durante esos primeros días del desarrollo embrionario, el laboratorio puede observar características como el número de células, la compactación, el ritmo de desarrollo y la morfología del blastocisto. Estos datos ayudan a describir y priorizar embriones, pero no permiten predecir con certeza su evolución, su composición cromosómica ni el resultado de una transferencia.

Por eso, conceptos como embrión de día 3, mórula, blastocisto de día 5 o 6 o una determinada clasificación morfológica deben interpretarse como información dentro de un proceso biológico complejo, no como etiquetas absolutas de “bueno” o “malo”.

La idea principal es sencilla: el desarrollo embrionario aporta información y probabilidades, pero no certezas sobre el destino de un embrión individual.

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